Retos y propuestas de la economía social en formación dual y economía circular


ASATA edita dos publicaciones que recogen buenas prácticas y propuestas sobre formación dual y economía circular

Sostenibilidad y eficacia. Esas son las dos palabras clave. Aprovechar al máximo las materias primas, la energía y los procesos productivos para sacar el máximo rendimiento a los recursos, reutilizándolos siempre que sea posible para ser respetuosos con nuestro entorno y con nuestra sociedad. Este pensamiento es el que sostiene la economía social, que es la protagonista de la economía circular y que se presenta, además, como una oportunidad frente a la tradicional economía lineal, en la que la única filosofía que rige es asignar cada vez más recursos, que son cada día más escasos, sin tener en cuenta el ciclo de la vida de los productos. En un momento en el que se buscan nuevas oportunidades de negocio que encajen con nuevas formas de vida, respetuosas con el consumo responsable, la economía social emerge como un cambio de mentalidad necesario en la sociedad del siglo XXI.

Este es el contexto en el que trabaja la Agrupación de Sociedades Asturianas de Trabajo Asociado y Economía Social (ASATA), que ha elaborado varios estudios con la financiación del Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social. Estos manuales aportan información fundamental para aquellos que quieren contribuir a la sostenibilidad del entorno, para los que pretenden mejorar sus resultados económicos, identificar nuevas oportunidades o impulsar la innovación. Uno de ellos ha dado como resultado la elaboración de una guía de buenas prácticas de empresas en materia de economía circular. Otro promueve la participación dentro de la formación dual, tanto en la Formación Profesional (FP) reglada como en los certificados de profesionalidad y en la universidad.

El valor de la guía

La guía elaborada por ASATA es un documento eminentemente práctico que presenta casos de empresas cuya actividad principal está directamente relacionada con la sostenibilidad, con la economía circular, con empresas que han adaptado su producción, con el uso de nuevos recursos o con procesos más sostenibles. La finalidad de este documento es visibilizar el potencial de la economía social y sus valores y demostrar que las propias empresas son un excelente vehículo para el desarrollo de actividades vinculadas a la sostenibilidad. Ese documento fomenta el desarrollo de nuevos proyectos empresariales y ayuda a consolidar los que ya están en marcha, da a conocer nuevos modelos de negocio y formas de producción a los emprendedores, visibiliza cómo se puede aplicar la economía circular a todos los agentes implicados. Pero, además, es transmisora de valores.

La publicación demuestra que la combinación de economía social y la circular es una fórmula de éxito. Concreta por qué la economía circular se ha convertido en un gran nicho de mercado para el emprendimiento social, con valores acordes a la sociedad del siglo XXI. Pocos entenderían que en este momento se lanzaran modelos de empresas que no son respetuosos con el medioambiente, con las relaciones laborales o con el desarrollo local. El estudio de ASATA rebasa incluso los límites de la geografía asturiana y se engarza con los Objetivos de Desarrollo Sostenible, en especial con los relacionados con el crecimiento económico sostenible, el empleo, la industrialización inclusiva, la innovación y la lucha contra las desigualdades.


La formación

Nada de todo esto sería posible sin la formación adecuada. El entorno laboral cambia a un ritmo frenético debido a los avances de la tecnología y la globalización. Surgen nuevos mercados y nuevas formas de trabajo, de ahí que sean necesarios modernos perfiles profesionales con conocimientos adaptados a esos procesos. Para conseguirlos las empresas y el sistema formativo deben trabajar de una forma más estrecha, tras décadas trabajando en paralelo y sin apenas interacción. Esta relación distante comenzó a cambiar en el año 2008, cuando todos los países de la Unión Europea empezaron a alinear su sistema nacional de cualificaciones profesionales para adaptarse al marco europeo. La interacción entre las empresas y la formación reglada implica una simbiosis beneficiosa para ambas partes. Los perfiles, las necesidades formativas, las capacidades adquiridas y, por tanto, los currículos y programaciones académicas se modifican en base a la experiencia que el alumnado tenga en la empresa y de las necesidades de estas. 

Un estudio de ASATA hace precisamente hincapié en el desarrollo del sistema formativo basado en las cualificaciones profesionales y en la aplicación de la formación dual en diferentes ámbitos. El trabajo analiza los sistemas de participación establecidos para las empresas y plantea una estrategia para fomentar la colaboración público-privada inclusiva. Compara experiencias en tres comunidades del norte de España, como son Asturias, Cantabria y País Vasco, destaca las buenas prácticas y propone estrategias extrapolables a todos los territorios. 

«La formación dual es el presente y será el futuro. El objetivo que perseguimos con este proyecto es poner la lupa sobre las distintas fórmulas de participación de las empresas y entidades de la economía social en la prestación de servicios públicos y de carácter estratégico, mejorando los modelos de colaboración público-privada en ámbitos como el educativo, sanitario o de servicios sociales, entre otros», destaca Miguel González Lastra, gerente de ASATA. Por formación dual entiende algo más que la FP, que es el terreno en el que actualmente se está desarrollando. Cree que se puede aplicar a todos los entornos formativos, desde los certificados de profesionalidad a los estudios universitarios, para que todas las novedades puedan ir de la mano de las necesidades reales de las empresas, que son las que absorberán todo ese capital humano. 

El estudio pretende establecer una estrategia común, un sistema de trabajo y de interacción público-privado que permita el desarrollo de este marco de cualificaciones y de formación dual en todos los niveles formativos y, sobre todo, que propicie un modelo integrador que dé respuesta a las necesidades de las empresas, y así que estas puedan participar para enriquecer y mejorar las propuestas de capacitación.



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