El espejismo del emprendimiento, artículo en el diario El comercio


Artículo de Miguel Gonzalez Lastra, Gerente de ASATA
Diario El Comercio
Últimamente estamos asistiendo a una exaltación pública de la figura del emprendedor. Tal  parece que la crisis tendría fácil solución si en España hubiera un millón de emprendedores más. Desde diversos sectores, se repite a la sociedad que la crisis es tiempo de oportunidades, y se está generalizando la concepción errónea de asociar personas desempleadas a “posibles o potenciales emprendedores”. Si bien es cierto, y la tozuda realidad diaria lo demuestra, que no existe oportunidad de emprendimiento para quien no cuenta ni con formación ni con medios económicos, para quien viene del fracaso escolar o para aquellas personas que tienen, o tenían, una profesión que ya no demanda el mercado laboral.

Toda esta falsa cultura del emprendimiento que se pretende imponer, o poner de moda como si del sueño americano se tratase, viene acompañada de medidas altisonantes pero de corto recorrido. Como ejemplo de estas medidas cortoplacistas se puede citar la rebaja a cincuenta euros en la cotización de los jóvenes autónomos. Esta medida puede traer consigo una precarización del mercado laboral y desplazar a los jóvenes, que tendrían que ser trabajadores por cuenta ajena, hacia el régimen de autónomos durante seis meses y beneficiar, únicamente, a quien realmente debería realizar una contratación por cuenta ajena y que, de esta forma, se ahorrará unos euros durante seis meses que, posiblemente, no tendrá solución de continuidad para el trabajador. Esto es posible gracias a la figura del autónomo dependiente, mediante esta posibilidad  se legalizó un fraude en el mercado laboral pero actualmente solo sirve para que determinados poderes públicos presuman sobre el esfuerzo realizado para potenciar, en este caso, un mal llamado emprendimiento.
 
Desde otros ámbitos se pone como ejemplo emprendedor a personas que cuentan, por motivos habitualmente familiares, con grandes capitales y que apenas corren riesgos en la aventura de emprender. También es habitual que sean ejemplo los grandes directivos que tras su paso por una multinacional deciden trabajar para las mismas como freelance o realizando procesos de outsourcing. Estos modelos no son replicables por la mayoría de los ciudadanos que, en muchos casos, emprenden por obligación como única salida a una situación prolongada de desempleo. 
 
Existe la tentación de pensar que la burocracia de la administración, traducida en el tiempo necesario para constituir una empresa, es la mayor barrera de un emprendedor, o que el impuesto de sociedades es el gran handicap. Nada más lejos de la realidad, las micro pymes españolas apenas tienen beneficios y si tienen la suerte de ir progresando los emprendedores tratan de aplicar los beneficios en mejorar sus escasos salarios, en muchas ocasiones discontinuos, para cotizar a la seguridad social dignamente y mejorar su calidad de vida después de tiempos muy duros.
 
Por ello desde la Agrupación de Sociedades Asturianas de Trabajo Asociado y Economía Social (ASATA), reivindicamos una verdadera apuesta por el emprendimiento, no sólo por el individual, también por el colectivo, el gran olvidado de todos estos años. España, y Asturias particularmente, necesita empresas de mayor tamaño, que puedan exportar, cooperar, competir e innovar con proyectos en los que una sola persona no podrá llevar a cabo en estos momentos en los que la falta de crédito y de confianza dificultan las iniciativas empresariales. Además esta manera de  entender el emprendimiento puede ayudar a sostener empresas en crisis y a dar continuidad a empresas familiares que tienen serios problemas de sucesión.
 
Para conseguir estos objetivos deben existir apoyos económicos que fomenten y posibiliten la figura del socio trabajador. Para ello será necesario facilitar mecanismos de supervivencia hasta la obtención de retornos, posibilitar el acceso al crédito para adquirir participaciones de su empresa, crear estructuras de apoyo y tutorización, facilitar la formación necesaria para el desarrollo de habilidades y competencias directivas y cultura empresarial,  habilitando espacios donde la interacción con otras empresas sea más fácil, etc.
 
Es necesario destacar que existen políticas públicas, como las dedicadas al fomento de la exportación, que tienen que orientarse, y abrirse, tanto a los emprendedores como a la apertura de nuevos mercados. En el mercado globalizado en el que tienen lugar multitud de actividades empresariales el condicionante de estas líneas de ayuda, que obliga a que pase un año para que las empresas puedan acceder a ellas, se sitúa como una traba para aquellos emprendedores que por su formación, cualificación o idea de negocio desean llevar a cabo un proyecto empresarial que, desde el primer minuto de actividad, se enfoca a la exportación e importación de bienes y servicios. No se trata exclusivamente de ayudar a quienes ya exportan, sino de aprovechar el potencial de otras muchas personas con ideas, capacidades, y ganas de trabajar por su propio futuro abriendo la puerta a nuevas oportunidades.
 
En resumen, emprendimiento sí, pero de calidad. No se puede tolerar que el índice de mortandad de las empresas sea tan elevado en los primeros años de vida, no se puede engañar a las personas que quieren optar a una vida mejor con falsas expectativas y panaceas de emprendimiento. Para ello las administraciones y las entidades que trabajan en pro del desarrollo económico deben de ser capaces de analizar y orientar los perfiles de las personas en situación de desempleo, bien sea a través de procesos formativos que faciliten la inserción en el mercado laboral por cuenta ajena, bien sea habilitando mecanismos de ayuda económica y potenciando las cualidades, actitudes y aptitudes personales para llevar a cabo una idea de empresa solvente. El emprendimiento será una parte, pero no la solución única a la crisis. Asturias necesita emprendedores de largo recorrido, con amplitud de miras, con valores y sabiendo que tienen que poner la vista en un horizonte que, necesariamente, ha de romper con todo lo que nos ha llevado hasta la situación que hoy padecemos.
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Miguel González Lastra, Gerente de ASATA